miércoles, 27 de septiembre de 2006

jainkoa

jainkoa



Maiz uste izaten dut
jainkoa existitzen dela;
basamortuko potin pozoinduetan,
non beroak kiskaltzen duen
eztarria,
non sargorioak errausten duen
egarria.

Askotan pentsatzen dut
jainkoa agertuko zaidala;
zabortegiko kaioen artean,
non sundak usteltzen duen
gaua,
non giroak hirotzen duen
geroa.

jainkoa,
gudetako gorpuzkien iladetan.
jainkoa,
ahorkatuen zolen azpian
edo lurrikara osteko arre argian.


Usu amets egiten dut
jainkoa on bihurtzen dela,
edo jainkoa gizaki bilakatzen dela.

Egunen batean sinestuko dut
benetan, jainkoa neu izan nintekeela:
Mekako harrian,
edo
Vatikanoko plazan,
edo
Etxe Zurian
eta
Bilboko putetxeetan.

Amen.

lunes, 25 de septiembre de 2006

Yo también sé matar

Se me olvidó el día en que la yema de mi dedo apretó el gatillo.
Bueno, vagamente en la lejanía, entre nubes y claros,
recuerdo la cara ensangrentada de aquella sin sexo persona
cuando le atravesaba el verdugo proyectil de tu pistola.
Sus ojos se iban cerrando entre el bamboleo y el derrumbe final.
Su última mirada clavada en mis pupilas no me impresionó, no.
No me impresionó su sangre espumosa salpicando las mangas de mi camisa,
ni su cuerpo caliente serpenteando en busca del inevitable rigor mortis.

No digo del todo la verdad.
Ciertamente, no se me olvidó aquel día.
Creo que fue un trece de abril,
o tal vez catorce.

Matar no es difícil.
Hasta yo lo he hecho.
Matar es fácil.
Hasta yo lo he hecho en aquel trece o catorce de abril del dos mil dos.

Guardo la pistola que me regalaste para matarte.


Una lombriz que carcome hasta las pesadillas. Mentira.
No me acuerdo ni de su cara.
Bueno, algo que no me gustó, sí me viene ahora a la cabeza:
me llamó hijo de puta.
H I J O DE P U T A.
Esto, esto que ahora te estoy contando no me gustó nada.
Claro, ahora recuerdo que volví a pegarle otro tiro cerca de la nunca.
Dos balas, la segunda sobraba, me provocó. La provocación también sobraba.
Mis muñecas se embadurnaron con una especie de crema de cemento blanco.

A mí hijo de puta, no.
Si quieres llámame asesino,
pero hijo de puta, no.


Cuando me veas con tu pistola procura no insultarme,
no me gusta,
no me gusta nada.